Muchas veces utilizamos el dicho “el muerto se asusta del degollado” cuando una persona se muestra molesta por una acción que el mismo hizo anteriormente. En la política también es común que esto suceda, y recuerde, cuanto mas mediocre es la clase política, más mediocre será su accionar.
En nuestro país, cierto sector de la política nos tiene más que acostumbrados a actuar de esta manera, recientemente el kirchnerismo acusó al gobierno de haber malversado millones de pesos, a causa de la suba del dólar, previamente al levantamiento del cepo cambiario. Situación judicial similar que enfrentó la expresidenta Cristina Fernández, en la causa dólar futuro, que luego fue sobreseída. Sin embargo, el país que nos convoca se encuentra unos kilómetros más al norte, que se desprendió de la Gran Colombia y que conocemos como Ecuador.
El año pasado analizamos el contexto de violencia en el cual se encontraba Ecuador (véase “Ecuador, entre la paranoia y el terror”), y analizábamos cómo, a través de elecciones anticipadas, Daniel Noboa fue electo presidente. En un contexto terrorífico, con un candidato asesinado a la vista de todos, el narcotráfico asechando desde las sombras, la sociedad ecuatoriana casi paralizada por el miedo decidió confiar en un “outsider” que, en sus primeros pasos, supo gobernar con personalidad y pese al constante asedio del populismo, inmediatamente decretó ley marcial y ordenó al ejercito salir a las calles.
El presidente no se dejó intimidar por aquellos que buscaban a un gobierno al que puedan manejar a diestra y siniestra.
Ecuador comenzó el año de manera agitada, ya que en los primeros meses celebró elecciones, las cuales tuvo como protagonistas a Luisa González de Acción Democrática Nacional (AND), la candidata del expresidente Correa, y el actual presidente Daniel Noboa del movimiento Acción Democrática Nacional (ADN).
La primera vuelta fue mas que reñida, y con una diferencia de 0,77% a favor de Noboa, fueron al ballotage, en el cual el actual presidente obtuvo una diferencia significativa.
Sin embargo, la candidata correista inmediatamente desconoció estos resultados, denunciando un posible fraude, hecho que inmediatamente fue desmentido por los veedores internacionales. Es llamativo cómo el partido de un presidente con orden de captura internacional, actualmente exiliado en Bélgica, denuncia un fraude electoral porque, según textuales palabras de González, “no puedo creer que los ecuatorianos puedan preferir a la mentira”. Asi como lo ven señoras y señores, una vez más, “el muerto de asusta del degollado”.
La única certeza hasta el momento es que Daniel Noboa fue electo presidente, y esta vez, podrá ejercer durante todo un período presidencial, y mal que le pese al populismo ecuatoriano, aparentemente tienen Noboa para rato.



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