Dionisio Borda, economista y ex ministro de Hacienda, remarcó las alternativas que tiene el Gobierno de Paraguay para poder seguir invirtiendo sin tener que recurrir a más endeudamiento.
El ex ministro puso foco en el aumento de la presión tributaria, pero alegó que para ello las autoridades deben ganar legitimidad en el uso eficiente y transparente de los recursos públicos. Recordó que el Paraguay, pese al aumento de la presión tributaria, que al cierre del 2024 superó el 11% del PIB, se encuentra entre los países de más baja presión impositiva de la región, lo que no permite tener los recursos suficientes para salir de zona de déficit fiscal.
Dionisio se refirió a que las recaudaciones han aumentado con la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), pero no lo suficiente para evitar incurrir en el déficit. Los gastos son mayores que los ingresos fiscales, o sea, impuestos, transferencias de rentas de las binacionales y préstamos y donaciones; por consiguiente, los bonos se aplican para cubrir el déficit. Las inversiones deben ser financiadas con recursos genuinos o impuestos, préstamos multilaterales y bilaterales. Paraguay necesita mejorar la eficiencia del gasto público, transparencia y rendición de cuentas para ganar legitimidad que permita al Gobierno aumentar la presión tributaria, levantar algunas tasas y mejorar la progresividad del sistema impositivo.
El promedio regional de la presión tributaria es del orden del 21% del PIB y nuestro país debería por lo menos lograr un 15% del PIB para hacer frente a las enormes necesidades de inversión en capital humano –salud, educación, nutrición, protección social– y en capital físico; obras públicas, transporte, logística para aumentar la productividad, aumentar el crecimiento económico y mejorar el bienestar social.
En cuanto al endeudamiento detallo que el 2024 cerramos en alrededor de USD 18.000 millones, equivalente a 40,7% del PIB, estamos ya ahora con la luz de alerta.
La nueva emisión de bonos soberanos realmente agrega solamente el equivalente de USD 600 millones, como ya dijéramos, pero estamos iniciando recién el año y la deuda ya llega al techo.
Leer más: Criptomonedas | Trump sorprendió al mercado con la creación de una “reserva estratégica”
Recordemos que están en fila los créditos internacionales para su aprobación y ampliaciones presupuestarias que vendrán. Todos estos empujarán la deuda pública hacia arriba y el paquete de reformas no da señales de cambio como para pensar que mejorarán la eficiencia como para generar ahorros. Seguirá, por un lado, aumentando el coeficiente de la deuda pública sin mejorar la capacidad de pago y, por el otro, extendiendo la deuda a las generaciones futuras, con la administración de pasivos del MEF.
Concluyó con que la administración de pasivos, es un instrumento muy útil que tiene el Ministerio de Economía y Finanzas, sobre todo la potestad de renegociar los bonos por vencer sin necesidad de tener la intervención del Congreso. Hasta ahora no han existido casos irregulares o denuncias que yo sepa. Recordar que estas operaciones no significan nuevas deudas, pero si una transferencia intergeneracional de la deuda; en esta última operación va a 30 años.
Lo que realmente preocupa es el incremento continuo de la deuda externa dolarizada desde el 2013 y contraer nueva deuda cada vez más elevada para pagar deuda.
En otras palabras, los puntos sensibles están en el aumento de la deuda externa dolarizada, la presión al Tesoro con el pago en dólares, la tendencia a la apreciación del dólar, el aumento del pago del servicio de la deuda y la asignación de esos recursos para financiar el Presupuesto General de la Nación (PGN).
Sigue el aumento de las emisiones de bonos como medio de financiamiento y la reacción de la gente apunta sobre todo a la tendencia de más nueva deuda para pagar deuda, que no es una buena práctica.
(Fuente: Última Hora)



//




