La difusión de una encuesta nacional realizada a docentes y directivos de escuelas secundarias encendió una nueva señal de alarma sobre el estado de la educación en Argentina. El relevamiento reveló que el 98% de los consultados considera que existen problemas graves en el nivel secundario, principalmente vinculados al bajo rendimiento académico, el ausentismo, las dificultades para completar los estudios y la falta de motivación de los estudiantes.
En diálogo con Radio Up, el filósofo, docente y columnista Eduardo Cazenave sostuvo que la problemática educativa no puede abordarse desde una única dimensión, ya que se trata de un fenómeno complejo que involucra a toda la sociedad.

«El problema educativo argentino es claramente sistémico. No existe una solución mágica ni una sola persona que pueda resolverlo. Todos tenemos que involucrarnos», afirmó.
Motivación, ausentismo y baja exigencia
Cazenave destacó que los resultados de la encuesta reflejan tres preocupaciones centrales: la falta de motivación de los alumnos, el ausentismo y la baja exigencia académica.
«Que el 98% de los docentes diga que hay problemas es como escuchar un pedido de auxilio. Están diciendo que algo no está funcionando y que hace falta actuar», señaló.
Para el especialista, una de las principales dificultades radica en que el sistema educativo fue perdiendo progresivamente los mecanismos de exigencia y evaluación.

«Hicimos un ‘siga, siga’ educativo. La recuperación de la recuperación de la recuperación. Si da lo mismo hacer las cosas bien que hacerlas mal, ¿cuál es la motivación?», cuestionó.
Recuperar la autoridad docente
Durante la entrevista, Cazenave remarcó la necesidad de devolver herramientas y autoridad a los docentes para que puedan ejercer plenamente su rol dentro de las aulas.
«Tenemos que volver a empoderar al docente. Hay que devolverle autoridad para poner límites, evaluar y acompañar. Si cada vez que toma una decisión es cuestionado por todos, termina resignándose», advirtió.
Además, consideró que el sistema también necesita mecanismos que reconozcan el esfuerzo y el desempeño profesional.
«Hoy cobra lo mismo el docente que se esfuerza y busca innovar que el que no lo hace. Tampoco existen incentivos claros para mejorar», planteó.
El rol de las familias
Otro de los puntos que surgieron en la encuesta fue la escasa participación de las familias, especialmente durante la etapa secundaria.
Según Cazenave, el acompañamiento familiar disminuye considerablemente a medida que avanzan los años escolares.
«En el jardín van todos. En primaria ya menos. En secundaria casi nadie. Y muchas veces los padres que más deberían involucrarse son justamente los que no participan», explicó.
No obstante, aclaró que la responsabilidad no puede recaer exclusivamente sobre las familias.
«Los profesionales de la educación somos los docentes y los directivos. Nos toca liderar el proceso y buscar estrategias para volver a involucrar a los padres y motivar a los estudiantes», sostuvo.
Más autonomía para las escuelas
El docente también propuso otorgar mayor autonomía a las instituciones educativas para tomar decisiones pedagógicas y organizativas.
«Si a un director no le permitís elegir su equipo, decidir estrategias o adaptar metodologías, es como darle un equipo de fútbol sin dejarlo elegir jugadores ni plantear cómo jugar», ejemplificó.

En ese sentido, consideró que las escuelas necesitan más margen para innovar y compartir experiencias exitosas con otras instituciones.
La cultura del esfuerzo
Uno de los conceptos que atravesó toda la entrevista fue la necesidad de recuperar la cultura del esfuerzo como valor central dentro del sistema educativo.
«No se trata de abandonar a quien tiene dificultades. Al contrario. Hay que acompañarlo hasta que aprenda. Pero no podemos mentirle diciendo que aprendió cuando no lo hizo», señaló.
Para Cazenave, la evaluación debe ser una herramienta de mejora y no un mecanismo de exclusión.
«Lo que no se evalúa no se mide, y lo que no se mide no se mejora. Primero hay que decir la verdad sobre lo que está pasando y después brindar las herramientas necesarias para aprender», remarcó.
Finalmente, advirtió que la educación requiere políticas sostenidas en el tiempo y consensos amplios.
«La educación no da resultados inmediatos ni votos rápidos. Necesitamos un gran acuerdo educativo nacional que se mantenga durante décadas y no cambie con cada gobierno», concluyó.
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