La falta de inversión en infraestructura y el deterioro progresivo de rutas y obras públicas encendieron las alarmas en el sector de la construcción. Así lo advirtió el presidente de la Cámara Misionera de la Construcción (CAMACO), Oscar Marelli, quien en diálogo con Radio Up describió un escenario de parálisis, pérdida de empleo y creciente deterioro estructural.
“Estamos advirtiendo hace un tiempo la falta de inversión en infraestructura en el país, tanto en obras nuevas como en mantenimiento de las existentes”, sostuvo Marelli, y remarcó que esta situación genera un efecto acumulativo: “Cada día que pasa se va deteriorando y después va a costar más poner en condiciones esas obras”.
El dirigente explicó que el problema no se limita únicamente a las rutas, sino que alcanza a escuelas, hospitales, viviendas y edificios públicos, en un contexto donde también crece el déficit habitacional. “La falta de inversiones generales está afectando todo, incluso viviendas, que tampoco se están haciendo”, señaló.
Para graficar la situación, Marelli apeló a una comparación cotidiana: “Es como una casa a la que no le hacés mantenimiento: si no la arreglás a tiempo, después te va a costar mucho más”.
Rutas deterioradas y mayor riesgo

Uno de los puntos más críticos es el estado de la red vial. “Uno mira las rutas nacionales en Misiones o Corrientes y ve que casi no hay mantenimiento ni obras ejecutándose”, afirmó. A esto se suma un incremento del tránsito vehicular, lo que agrava el escenario.
“Hay más autos, más circulación y rutas en malas condiciones: eso aumenta la siniestralidad”, advirtió, al describir un “combo” que profundiza los problemas derivados de la falta de inversión.
En cuanto a la posibilidad de que el sector privado asuma obras mediante concesiones, Marelli fue cauto: “Hace más de dos años que se plantea esto y todavía no hay nadie. Evidentemente no es sencillo”. Además, explicó que gran parte de la red vial —unos 30.000 kilómetros en todo el país— no puede ser cubierta por este esquema. “Lo que se va a concesionar es una parte, el resto lo tiene que hacer el Estado”, subrayó.
Caída del empleo y actividad paralizada

El impacto en el empleo es otro de los indicadores que refleja la crisis. Según Marelli, el sector pasó de más de 10.000 trabajadores en su mejor momento a apenas entre 2.000 y 2.500 en la actualidad en Misiones.
“La industria de la construcción es un motor de muchas otras actividades, como el comercio, corralones y proveedores, y hoy todo eso está casi paralizado”, explicó.
Si bien existen algunas inversiones privadas, especialmente en edificios, estas también muestran señales de desaceleración. “El costo del metro cuadrado sigue subiendo, pero los precios de venta no pueden aumentar porque no hay capacidad de compra”, indicó.
En este contexto, muchos trabajadores optaron por la informalidad o actividades independientes para subsistir. “Hay obreros que hacen trabajos por cuenta propia, sobreviviendo y esperando que esto vuelva”, describió.
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Un sector clave para la reactivación
Pese al panorama actual, desde CAMACO sostienen que la construcción será inevitablemente un motor de recuperación económica. “Estamos convencidos de que la construcción va a tener que volver a ser el motor de gran parte de la economía, porque necesariamente hay que construir y arreglar”, afirmó Marelli.
Sin embargo, cuestionó la falta de prioridad que, a su entender, tiene el sector en la agenda nacional. “El Estado Nacional no está entendiendo que esta puede ser una parte clave de la reactivación”, concluyó.
“Las represas son una batería gigante”: advierten que la energía hidroeléctrica es clave para el futuro energético de Misioneshttps://t.co/thCqiRKy9x pic.twitter.com/j33ch2JekU
— Radio Up 95.5 (@radioup955) April 21, 2026



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