En su primera aparición pública, la mujer de 32 años que denunció al intendente de Caraguatay, Mario Peyer, por presunto abuso sexual cuando era empleada municipal, decidió romper el silencio y exponer su versión de los hechos en un testimonio cargado de impacto emocional y reclamos a la Justicia.
“Soy Micaela, tengo 32 años y fui víctima de abuso sexual con acceso carnal a un intendente de Caraguatay”, expresó al inicio de su declaración, donde relató por primera vez en detalle lo ocurrido.

La denuncia y el hecho que marcó el inicio en Caraguatay
Según su testimonio, el episodio denunciado ocurrió el 4 de septiembre del año pasado. “Este señor abusó sexualmente de mí el 4 de septiembre del año pasado”, afirmó, y agregó que desde ese momento su vida cambió por completo.
“Desde el momento que lo hizo vivo amenazada”, sostuvo, al tiempo que detalló presiones vinculadas a su entorno laboral y familiar: “Me amenazó con dejar sin trabajo a mi pareja, con dejarme sin trabajo a mí”.
La mujer explicó que durante meses optó por el silencio: “Me costó mucho hablar, me costó muchísimo poder contar realmente lo que me estaba pasando”.
El impacto emocional y la decisión de denunciar
En su relato, describió las consecuencias personales que atravesó tras el hecho. “Desde ese hecho sufro muchos ataques de ansiedad, pánico, tengo miedo constantemente, no vivo tranquila”, expresó.
Además, señaló que no pudo continuar trabajando en ese contexto: “Ya no podía seguir trabajando en estas condiciones… era todo el tiempo llamado, mensajes”.
El punto de quiebre llegó meses después: “El 19 de febrero fue un día que ya no podía más con la carga… decidí hablar”, relató. Y agregó una frase que refleja el nivel de angustia que atravesaba: “Era la lucha, o dejar a mi hijo sin madre, o hablar lo que realmente me estaba pasando”.

Críticas al proceso judicial y falta de contención
La denunciante también cuestionó el avance de la causa y el trato recibido. “Desde que denuncié el hecho hasta el día de hoy, he declarado como seis veces”, indicó, y aseguró: “No he recibido ningún tipo de contención, de ayuda, nada, solo he sido juzgada”.
Entre los puntos más sensibles, denunció medidas judiciales que la afectaron directamente: “Me allanaron mi casa… me sacaron mi teléfono para hacer peritaje, que hasta el día de la fecha no se realizó nada”.
Además, cuestionó la actuación de la fiscalía: “Este fiscal que pidió que me allanen la casa jamás me escuchó mi declaración”.
Denuncia de amenazas y exposición pública
Otro de los ejes de su testimonio fueron las amenazas que asegura haber recibido. “La persona que me violó anda libre… siguen las amenazas”, afirmó.
Incluso señaló situaciones que involucraron a su familia: “Amenazó a mi nena de 12 años en la cancha de mi barrio”.
También denunció exposición mediática y social: “He sido expuesta, tanto yo como mi familia”, y cuestionó el uso político del caso: “Me dolió horrores que se socialice lo que me pasó con una jugada política”.

Cuestionamientos a la defensa y pruebas
En otro tramo, apuntó contra la estrategia de la defensa del acusado: “La defensa del violador presentó una foto mía falsificada… alteraron fecha”, sostuvo. Y aclaró: “De todas las declaraciones que hice, yo jamás dije que este señor me había dejado marcas en el rostro”.
Según indicó, todas las pruebas ya fueron presentadas: “Están todas las pruebas, no hay nada que ocultar”.
El pedido final: “que mi caso no quede archivado”
En el cierre de su declaración, la mujer realizó un pedido directo a la Justicia: “Pido, por favor, que mi expediente no quede archivado”. “Soy mamá, soy mujer, pido justicia”, afirmó, y agregó: “No tengo poder, solo tengo mi palabra, lo que viví, contarlo”.
Finalmente, describió su situación actual: “Realmente estoy viviendo mal, estoy pasando mal… tengo tres chicos que también tengo que darle contención”. Y concluyó con una frase que sintetiza su estado emocional: “Sinceramente siento que no puedo más”.



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