En el marco del programa 500 de La Última Rosca de Radio Up, se desarrolló una mesa de debate con referentes políticos y empresariales que abordó los principales temas de la agenda nacional, con eje en la reforma laboral, la apertura de la economía y la crítica situación que atraviesan las pymes.
Participaron del encuentro el diputado nacional de La Libertad Avanza, Diego Hartfield; el legislador del Frente Renovador, Alberto Arrúa; el presidente de la Cámara de Comercio de San Javier, Adrián Iasinsky; y la gerente de la firma Valerio Oliva SA, Silvina Oliva.
Reforma laboral: previsibilidad, pero dudas sobre el impacto

Uno de los ejes centrales fue la reforma laboral. Desde el sector empresarial, advirtieron que el impacto en la reducción de costos será limitado en el corto plazo. “En lo que es costo laboral vemos que no va a ser muy importante”, señalaron, aunque destacaron que podría aportar mayor previsibilidad jurídica.
En esa línea, se valoró que el nuevo esquema “da una previsibilidad a futuro, a la hora de contratar y sabés que no te vas a fundir a causa de un juicio”, aunque se remarcó que el problema estructural sigue siendo el peso de los aportes.
Desde la política, Arrúa sostuvo que la reforma era necesaria, pero insuficiente sin un cambio de contexto: “Esta reforma laboral se tenía que dar, pero tiene que haber un contexto económico distinto para que realmente tome fuerza”.
Pymes en crisis: costos, deuda y caída del consumo

El diagnóstico sobre la situación de las pequeñas y medianas empresas fue contundente. Iasinsky advirtió que el principal obstáculo es el costo laboral: “Hoy te sale una locura y la mayoría de los empresarios no contratan por miedo al juicio y porque no pueden pagar los aportes”.
A eso se suma el endeudamiento creciente: “Estamos haciendo planes del plan del plan, y se nos está haciendo una bola de nieve que en algún momento va a reventar”, alertaron desde el sector privado.
Oliva, por su parte, describió un escenario crítico: “Los aserraderos estamos en una situación de extrema vulnerabilidad, no sé cuánto tiempo vamos a aguantar”, y agregó que la presión es también emocional: “No duermo de noche, es muy pesado”.
En ese contexto, coincidieron en que la caída del consumo agrava la crisis. “No va a haber contratación formal si no aumenta el consumo. Yo contrato si vendo más”, resumieron durante el debate.
Apertura económica: entre la oportunidad y el riesgo

La discusión sobre la apertura de importaciones generó uno de los cruces más marcados. Desde el oficialismo, Hartfield defendió el rumbo: “Sin dudas termina beneficiando a la Argentina”, y sostuvo que el país necesita integrarse al mundo.
El diputado remarcó que el problema es estructural: “Argentina es un país caro e ineficiente y por eso no podemos competir”, y planteó que el desafío es reconvertir la economía: “Hace falta destruir para volver a construir de una manera más sólida”.
Esa afirmación fue cuestionada por Arrúa, quien respondió con dureza: “No se puede decir que para transformar hay que destruir, porque atrás de la destrucción hay gente”.
Desde el sector empresarial, la postura fue intermedia. Si bien reconocieron beneficios para el consumidor, advirtieron sobre el impacto en la producción local: “Si tuviéramos las mismas condiciones para competir, ningún problema. Pero así, una importación indiscriminada te va en contra”.
Impuestos, Estado y tensiones fiscales

Otro de los puntos de debate fue la presión impositiva. Empresarios y dirigentes coincidieron en que el sistema actual es asfixiante, aunque con diferencias sobre su origen.
Hartfield planteó que el foco debe estar en los impuestos distorsivos y en la eficiencia del Estado: “Tenemos que seguir trabajando en bajar esos impuestos, cuidando el superávit fiscal”.
Desde el sector privado, la crítica fue más amplia: “El Estado, en general, se viene apalancando del esfuerzo del privado”, y advirtieron que la carga fiscal, sumada a tasas de interés elevadas, “está destruyendo a la pyme”.
Empleo, consumo y el costo del ajuste

Hacia el cierre, surgió una de las preguntas más sensibles: quién paga el costo del ajuste económico.
La respuesta fue contundente desde el sector empresarial: “En la sociedad argentina está pagando, creo yo que cualquiera menos la casta”.
Arrúa coincidió y apuntó directamente al impacto social: “El costo cayó directamente en el trabajador argentino”.
En paralelo, se abrió el debate sobre los salarios y la política: “No puede ser que un senador cobre 11 millones y un trabajador 500 mil pesos”, cuestionaron, mientras desde la dirigencia se planteó la necesidad de generar más empleo y mejorar los ingresos.
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Un debate abierto y sin respuestas definitivas
El intercambio dejó en evidencia coincidencias parciales y profundas diferencias sobre el rumbo económico, en un contexto atravesado por la recesión en algunos sectores, la apertura comercial y la necesidad de reformas estructurales.
Entre la apuesta oficial por la estabilidad y la apertura, y la urgencia del sector productivo por respuestas inmediatas, quedó planteado un interrogante central: cómo lograr crecimiento con empleo en un escenario de transición económica.
#LaUltimaRosca
Recesión, caída del consumo y economías regionales en el centro de la escena.
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— Radio Up 95.5 (@radioup955) March 20, 2026



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