Las tensiones políticas en torno a la crisis yerbatera sumaron un nuevo capítulo en Misiones en el programa La Última Rosca de Radio Up, el subsecretario Leonardo Amarilla respondió a los dichos del diputado de La Libertad Avanza, Adrián Núñez, quien había afirmado que no existe tal crisis en el sector: “Me parece una falta de respeto hacia el productor misionero”, lanzó el funcionario, al rechazar la postura del legislador provincial.
Yerba en crisis: fuerte respuesta a un diputado que negó la situación
Amarilla fue contundente al describir la realidad en las chacras: “No se puede tapar el sol con la mano el sector yerbatero está en crisis, realmente no le alcanza”.
El funcionario insistió en que la situación es evidente para quienes recorren el territorio y mantienen contacto directo con los productores: “Hablando con un productor o con la familia rural, claramente el productor no llega a cubrir costos”, afirmó.
En ese marco, planteó que existe una desconexión entre las decisiones políticas nacionales y la realidad productiva de las economías regionales: “Son decisiones muy de oficina a mil kilómetros de distancia”, cuestionó.

Además, apuntó a la falta de intervención estatal en la regulación del precio de la materia prima, uno de los principales reclamos del sector; “No vamos a regular el precio, me dijeron en la cara. Bueno, es tu filosofía, pero tirame un centro también”, expresó, dejando en evidencia las diferencias con el enfoque del Gobierno nacional.
En ese contexto, el funcionario también hizo foco en la relación política con Nación y cuestionó la falta de acompañamiento a las provincias; “Nosotros te acompañamos todas las leyes del Congreso, todas y hay un montón que no acompaño porque están en contra de mis ideales y convicciones”, sostuvo.
En la misma línea, planteó un reclamo directo de reciprocidad: “Te acompañamos todas, tirame un centro también”.
Amarilla fue más allá y vinculó esa falta de respuestas con decisiones estructurales que impactan en las economías regionales. “Votame la reforma laboral, votame la ley de glaciares y nosotros seguimos perdiendo”, señaló.
La discusión también expone el rol del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), ámbito donde deberían resolverse los acuerdos de precios entre productores, industriales y representantes del Estado. Sin embargo, Amarilla señaló que en la última votación la mayoría del directorio rechazó establecer un precio de referencia, lo que profundizó el conflicto.
En paralelo, el funcionario advirtió sobre las consecuencias sociales del deterioro productivo. Entre ellas, mencionó la migración laboral y la pérdida de arraigo rural: “El tarefero se está yendo a Brasil¿cómo no te va a doler que no puedas darle una respuesta acá?”.
También describió un proceso que puede agravarse si la situación se sostiene en el tiempo: la concentración de la tierra y el desplazamiento de pequeños productores: “Antes era propietario de la yerba y ahora va a ser el tarefero”, resumió.
En ese sentido, sostuvo que negar la crisis no solo es un error político, sino que invisibiliza una problemática estructural que afecta a miles de familias: “Las familias están sufriendo realmente”, afirmó.
Finalmente, Amarilla llamó a retomar el diálogo entre los distintos niveles del Estado y los actores del sector productivo: “Podemos sentarnos a la mesa a discutir”, planteó, aunque advirtió que hoy ese consenso aparece lejano en medio de posiciones cada vez más enfrentadas.



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