La industria textil argentina atraviesa una profunda crisis luego de que un informe del Observatorio de la Industria de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) confirmara el cierre de 724 empresas textiles desde diciembre de 2023. El relevamiento fue presentado durante un plenario de las comisiones de Comercio y de Pequeñas y Medianas Empresas de la Cámara de Diputados, donde representantes del sector denunciaron que la combinación entre la apertura de importaciones, la recesión económica y la caída del consumo interno está provocando el derrumbe de la producción nacional.
El estudio encendió las alarmas entre industriales y legisladores, ya que expone un fuerte retroceso del entramado fabril argentino. Según el informe, el país perdió en total 3.025 fábricas en distintos rubros, aunque el impacto más severo se registró en la actividad textil y del calzado. Si se contabilizan ambas ramas, el número de cierres asciende a 753 establecimientos.
Desde el sector empresarial sostienen que la situación es crítica. El presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, Guillermo Fasano, aseguró que las ventas sufrieron una caída del 33%, mientras que la presión tributaria alcanza el 42%, lo que dificulta sostener salarios, inversiones y niveles de producción.
En la misma línea, la titular de la Federación de Indumentaria y Afines, Daniela Rabinovich, remarcó que las empresas no reclaman beneficios extraordinarios, sino “condiciones razonables” para competir frente al avance de productos importados. Además, destacó que la industria de la confección tiene un rol estratégico por su capacidad de generar empleo federal y de inclusión laboral.

Otro de los puntos más cuestionados durante el plenario fue la política comercial aplicada por el Gobierno nacional. La gerenta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), Carolina Carregal, advirtió que mientras países como Brasil y México refuerzan aranceles para proteger su industria, Argentina optó por reducirlos, dejando a las fábricas locales en desventaja frente a plataformas y productos provenientes de China.
El vicepresidente de la Fundación Pro Tejer, Marco Meloni, calificó el escenario actual como una consecuencia de la “patria financiera” y reclamó una mayor intervención estatal para evitar un deterioro social más profundo. Según explicó, la baja utilización de maquinaria y recursos ya golpea con fuerza al entramado productivo.
El informe de la UTN también reveló que la cantidad total de empresas activas en el país cayó a 488.177, una cifra apenas superior al mínimo histórico registrado en 2021, tras la pandemia de COVID-19. Sin embargo, los especialistas remarcaron que la diferencia es que el actual retroceso responde principalmente a políticas de apertura importadora y desplome del mercado interno.
Actualmente, la capacidad instalada en las fábricas textiles se ubica entre el 27% y el 32%, un nivel que el sector considera insostenible. Frente a este panorama, empresarios e industriales reclamaron al Congreso medidas urgentes para evitar nuevos cierres y proteger el empleo en una de las actividades manufactureras más importantes del país.



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