La delegación misionera regresó a Posadas luego de una semana intensa de competencia en Mar del Plata, y lo hizo con una cosecha de 58 medallas, un logro que resonó con emoción en toda la provincia.
De ese total, 33 medallas se ganaron en deporte adaptado (conformadas por 20 de oro, 7 de plata y 6 de bronce), mientras que 25 fueron obtenidas en deportes convencionales (10 de oro, 7 de plata y 8 de bronce). Esta distribución refleja tanto la diversidad como el nivel de compromiso de los jóvenes deportistas.

Entre los momentos más celebrados, el equipo de handball de playa de AEMO Oberá, dirigido por Ángel Dalmau, se colgó la medalla de bronce tras vencer a Neuquén por parciales de 15-14 y 15-8, replicando el podio alcanzado el año anterior. Por su parte, las duplas de vóley de playa también sobresalieron: el equipo masculino (Los Leones del Sur) obtuvo un cuarto puesto, al caer frente a San Luis 20-22 y 15-21; mientras que el femenino (Las Brujas) estuvo muy cerca del podio al perder 15-21, 21-17 y 15-17 frente a Corrientes, quedando también en la cuarta posición.
El arribo al Centro Provincial de Alto Rendimiento Deportivo (Cepard) se vivió con un clima cargado de emoción: abrazos, aplausos y lágrimas dieron la bienvenida a los atletas que representaron a Misiones en los Juegos Nacionales Evita 2025. Muchos compartieron con entusiasmo sus anécdotas sueños y medallas, mientras los más jóvenes ya piensan en las próximas ediciones.

Más allá del número de medallas, este regreso representa una reafirmación del potencial deportivo de Misiones. Las historias detrás de cada logro —la disciplina, el sacrificio, el compañerismo— vuelven a poner en evidencia que los Juegos Evita son mucho más que una competencia: son espacio de formación, emociones y sueños compartidos.
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