El Gobierno nacional dispuso una nueva prórroga en la aplicación de los incrementos de los impuestos que gravan los combustibles y decidió postergar hasta el 1 de julio de 2026 la entrada en vigencia de las actualizaciones pendientes sobre la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil. La medida fue oficializada mediante el Decreto 405/2026, publicado en el Boletín Oficial, y extiende el diferimiento que ya había sido establecido anteriormente por el Decreto 617/2025.
La decisión implica que durante todo el mes de junio continuarán congelados los aumentos correspondientes a los Impuestos sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), dos componentes tributarios que forman parte de la estructura de precios de los combustibles en Argentina.
De esta manera, el Poder Ejecutivo vuelve a utilizar la herramienta del diferimiento tributario para evitar que las actualizaciones acumuladas se trasladen de manera inmediata al surtidor y generen un impacto adicional sobre la inflación y los costos de la economía.
Qué establece el Decreto 405/2026
La normativa determina que los incrementos remanentes derivados de las actualizaciones correspondientes a los años calendario 2024 y 2025, además de los ajustes vinculados al primer trimestre de 2026, comenzarán a regir recién a partir del 1 de julio de 2026.
En términos prácticos, esto significa que durante junio seguirán sin aplicarse las actualizaciones pendientes de los tributos que gravan la comercialización de combustibles, evitando que esos incrementos impacten directamente sobre el precio de la nafta y el gasoil en las estaciones de servicio.
Además, el decreto introduce una modificación técnica en el texto del Decreto 617/2025. La referencia temporal originalmente prevista para el período comprendido entre el 1 y el 31 de mayo de 2026 fue ampliada, estableciendo ahora su vigencia entre el 1 de mayo y el 30 de junio de 2026.
Cómo funcionan los impuestos a los combustibles
Los impuestos que gravan la venta de combustibles en Argentina se actualizan periódicamente en función de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
El objetivo de este mecanismo es preservar el valor real de los tributos frente al avance de la inflación. Sin embargo, durante los últimos años los distintos gobiernos han recurrido de manera frecuente al diferimiento de estas actualizaciones para evitar aumentos bruscos en los precios de los combustibles.
La postergación de estos incrementos tiene un efecto directo sobre el valor que pagan los consumidores, ya que permite amortiguar el impacto que tendrían los ajustes tributarios sobre el precio final de la nafta y el gasoil.

La estrategia oficial para contener precios
En los fundamentos del Decreto 405/2026, el Gobierno argumentó que la medida responde a la necesidad de mantener condiciones favorables para la recuperación de la actividad económica sin comprometer el objetivo de equilibrio fiscal.
Según se expresa en los considerandos de la norma, la decisión busca «continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible», evitando por el momento la aplicación de incrementos tributarios que podrían trasladarse a los consumidores y afectar distintos sectores productivos.
La política de diferimiento de impuestos sobre los combustibles se ha convertido en una herramienta recurrente para moderar presiones inflacionarias, dado que el precio de la nafta y el gasoil tiene incidencia directa en los costos de transporte, logística, producción y distribución de bienes y servicios.
Qué puede pasar desde julio de 2026
La atención ahora se concentra en lo que ocurrirá a partir del 1 de julio de 2026. Si el Gobierno no decide extender nuevamente la prórroga, comenzarán a aplicarse los incrementos acumulados correspondientes a las actualizaciones pendientes de 2024, 2025 y del primer trimestre de 2026.
En ese escenario, las petroleras podrían enfrentar mayores costos tributarios, situación que eventualmente podría reflejarse en los precios de los combustibles. No obstante, el impacto final dependerá de diversos factores, entre ellos la estrategia comercial de las empresas del sector, la evolución de los costos internacionales del petróleo, el tipo de cambio y futuras decisiones del Gobierno nacional en materia fiscal y energética.
Por el momento, la nueva prórroga garantiza que durante junio los consumidores no afrontarán aumentos derivados de estos impuestos, manteniendo estable uno de los componentes clave que influyen en el precio de la nafta y el gasoil en todo el país.
Nación reglamentó el régimen para blanquear empleo no registrado e indultar deudas previsionales https://t.co/r2aGie7xze
— Radio Up (@radioupar) June 1, 2026



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