La investigadora asociada a Política y Gobierno del CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), María Eugenia Zamarreño, analizó en “Arriba la radio” por Radio Up el debut de la boleta única de papel en las elecciones nacionales y sostuvo que el nuevo sistema “fue un éxito rotundo” tanto en rapidez como en transparencia y ahorro. “La opinión es unánime: la boleta única llegó para quedarse”, aseguró.
Zamarreño destacó que el tiempo total de escrutinio “bajó casi a la mitad”. “Habitualmente el conteo tardaba unas ocho horas; esta vez en cuatro horas ya estaba prácticamente todo escrutado. A la hora ya teníamos el 90% de las mesas cargadas”, precisó.
En cuanto al desempeño ciudadano, celebró que “la adaptación fue impresionante” y que los votos nulos y blancos se mantuvieron en niveles históricos, a pesar del cambio de formato. “El votante se sintió más cómodo, con más claridad y menos abrumado”, añadió.

Rapidez y aprendizaje ciudadano
La especialista explicó que el promedio de tiempo de votación fue de apenas 2,33 minutos. “El 90% de quienes votaban una sola categoría lo hizo en menos de tres minutos y el 75% de quienes votaban dos categorías también lo logró en ese tiempo”, detalló.
Aunque reconoció que al principio hubo que “aprender a usar el instrumento”, valoró el despliegue de capacitaciones del CIPPEC, el Poder Ejecutivo y la Cámara Nacional Electoral. “Aun con poca información previa, la ciudadanía respondió muy bien”, afirmó.

Ahorro económico y ambiental
Uno de los puntos más destacados del nuevo sistema, según Zamarreño, fue la reducción drástica en la impresión de boletas: “En 2023 se imprimieron 2.730 millones de boletas partidarias; este año solo 40 millones. El ahorro en papel y el beneficio ambiental son impresionantes”.
Subrayó que, además de los beneficios económicos, el cambio “mejoró la experiencia del usuario”. “Votar en un biombo es más claro, más transparente y genera confianza”, expresó.
Participación ciudadana y desafíos pendientes
Zamarreño advirtió que el índice de participación fue bajo, con un promedio nacional del 67,92% y un 62,33% en Misiones. “Ahí hay algo que amigar: necesitamos instituciones que representen, políticas públicas basadas en evidencia y una reducción de la distancia entre ciudadanía y política, porque si no corremos riesgo de erosión democrática”, reflexionó.
Desde CIPPEC, también compararon provincias con experiencia previa en boleta única (Córdoba, Mendoza y Santa Fe) con las debutantes: “Contrario a lo que se esperaba, la participación fue menor en las provincias que ya usaban boleta única”, explicó.

Autonomía y transparencia
La investigadora remarcó que la boleta única contribuyó a eliminar viejas prácticas de manipulación electoral, como el “voto cadena”: “Genera autonomía del votante. Cada elector recibe una única boleta y debe devolver esa misma al cuarto oscuro. Esto impide cualquier tipo de trampa”, señaló.
Además, recomendó evitar las selfies dentro del cuarto oscuro: “No se trata de prohibir, sino de proteger la autonomía. Nadie tiene que demostrar a quién votó. Si querés mostrar que votaste, hacelo fuera del aula o en la fila”, aclaró.
Aspectos a mejorar
Zamarreño identificó dos puntos a perfeccionar para próximos comicios:
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Capacitación en provincias con más de una categoría electoral, enfatizando la necesidad de “una marca por categoría”, según marcó la integrante de CIPPEC.
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Accesibilidad para personas no videntes, quienes debieron recurrir al voto asistido. “Ahí tenemos que eliminar esa barrera”, insistió Zamarreño en Radio Up.



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