El Ministerio de Relaciones Exteriores de China instó este miércoles a Estados Unidos a cumplir su compromiso de suspender las pruebas nucleares y a dejar de buscar pretextos para reanudarlas, en medio de un nuevo cruce diplomático entre ambas potencias.
Durante una rueda de prensa diaria, la portavoz Mao Ning rechazó las recientes acusaciones lanzadas desde Washington, que señalan a Beijing por supuestas pruebas de explosiones nucleares.
La funcionaria afirmó que dichas declaraciones carecen de fundamento y forman parte de una estrategia para desviar la atención sobre las propias responsabilidades internacionales de Estados Unidos en materia de control de armas.
“Instamos a Estados Unidos a cumplir seriamente su compromiso de suspender las pruebas nucleares”, subrayó Mao, al tiempo que pidió a la Casa Blanca abandonar lo que calificó como “acusaciones infundadas”.
Según la portavoz, la acusación y difamación contra otros países no contribuye a fortalecer la seguridad global ni la estabilidad estratégica.
Por el contrario, advirtió que este tipo de señalamientos solo “dañará gravemente” la reputación internacional de Estados Unidos y debilitará la confianza en los mecanismos multilaterales de no proliferación nuclear.
Las declaraciones se producen en un contexto de crecientes tensiones entre ambas potencias, marcado por disputas comerciales, tecnológicas y de seguridad.
El tema de las pruebas nucleares es particularmente sensible, dado que la comunidad internacional ha promovido durante décadas la limitación y eventual eliminación de este tipo de ensayos mediante acuerdos y tratados multilaterales.
China reiteró su posición de apoyo a la prohibición completa de los ensayos nucleares y defendió su historial en materia de compromisos internacionales.
En ese sentido, Beijing sostuvo que cualquier señalamiento debe basarse en pruebas verificables y no en especulaciones políticas.
El intercambio de declaraciones refleja la persistente rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China, que se extiende al ámbito militar y nuclear.
Analistas consideran que este nuevo episodio podría impactar en futuras negociaciones sobre desarme y estabilidad estratégica, en un escenario internacional cada vez más complejo.
La controversia también reaviva el debate sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de verificación y transparencia en el ámbito del control nuclear.
Por ahora, la respuesta oficial de Beijing marca una postura firme frente a las acusaciones y refuerza su llamado a que Washington cumpla con sus compromisos en materia de ensayos nucleares.
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