A un mes del inicio de los trabajos, el gobierno de Chile confirmó que el denominado “Escudo Fronterizo” registra un avance del 40%, con más de 3.000 metros de zanja de contención construidos en la zona norte del país. La iniciativa se desarrolla en sectores cercanos a la ciudad de Arica, una de las áreas más sensibles en materia de ingresos irregulares.
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El proyecto, una de las principales promesas de campaña del presidente José Antonio Kast, tiene como objetivo reforzar la seguridad fronteriza, frenar la migración ilegal y combatir el contrabando.
La ministra secretaria general de Gobierno, Mara Sedini, supervisó los avances en terreno junto a efectivos del Ejército en las inmediaciones del complejo fronterizo de Complejo Fronterizo Chacalluta. Allí destacó que el plan combina infraestructura física con herramientas tecnológicas para fortalecer el control territorial.

El “Escudo Fronterizo” contempla la instalación de muros y vallas de hasta cinco metros de altura, zanjas de tres metros de profundidad en zonas de alto tránsito, cercos perimetrales electrificados y torres de vigilancia con radares térmicos. A esto se suma el uso de drones autónomos con cámaras de reconocimiento facial y sensores infrarrojos, que operarán de forma permanente.
Además, el plan prevé la implementación de una franja de exclusión de 10 kilómetros a lo largo de la frontera, donde las fuerzas de seguridad tendrán facultades para detener y expulsar a personas que ingresen sin documentación. En ese marco, se desplegarán alrededor de 3.000 efectivos en turnos rotativos entre las Fuerzas Armadas y Carabineros.

Desde el Ejecutivo chileno sostienen que esta estrategia busca “ordenar el ingreso al país” y desarticular redes vinculadas al crimen organizado que operan en pasos no habilitados. La obra se enmarca en un endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por la actual administración.



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