En Río de Janeiro, el plato fuerte serán los desfiles de las escuelas de samba del Grupo Especial en el Sambódromo, que se extenderán durante tres noches, del domingo 15 al martes 17. Los espectadores podrán disfrutar de carrozas monumentales, miles de bailarines y baterías que marcan el ritmo, en un espectáculo que combina luces, coreografías y creatividad popular a nivel internacional.
Paralelamente, los blocos callejeros recorrerán barrios de Río, desde el centro histórico hasta las zonas costeras, transformando avenidas y plazas en auténticas pistas de baile al aire libre para familias, jóvenes y turistas.

En São Paulo, los desfiles oficiales de las escuelas de samba comenzaron el viernes y continuarán este sábado, mientras que los blocos urbanos atraen a millones con estilos que van del samba tradicional al pop y la música electrónica, consolidando a la ciudad como uno de los polos más importantes del Carnaval brasileño.
Más al nordeste, el Carnaval de Salvador se extiende hasta el 18 de febrero con los icónicos tríos eléctricos, camiones equipados con potentes sistemas de sonido que recorren los circuitos Barra-Ondina, Campo Grande y Pelourinho. Artistas consagrados y bandas populares mantienen la música ininterrumpida con ritmos como axé y samba-reggae, reflejando la rica herencia cultural de Bahía.
En Recife y Olinda, la fiesta cobra vida entre sábado y martes. Olinda sorprende con sus empinadas calles coloniales, comparsas populares y los tradicionales bonecos gigantes, mientras que en Recife los escenarios en el centro histórico dan protagonismo al frevo y al maracatú, ritmos que combinan danza acelerada y percusión ancestral.

Otras ciudades como Belo Horizonte y Florianópolis también disfrutan de un intenso calendario de desfiles y festivales, consolidándose como destinos clave del Carnaval callejero brasileño.
Más allá del espectáculo, el Carnaval es un importante motor económico para Brasil, con un aumento de la actividad en hoteles, restaurantes, transporte y comercio informal. Por ello, las autoridades refuerzan los operativos de seguridad, limpieza urbana y atención médica, promoviendo además la convivencia pacífica, el respeto a la diversidad y el consumo responsable.



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