La Primera Sala del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil resolvió este lunes, de manera unánime, mantener la orden del juez Alexandre de Moraes, quien el pasado 22 de noviembre transformó la detención domiciliaria del expresidente Jair Bolsonaro en prisión preventiva, argumentando riesgo concreto de fuga.
Los magistrados Flávio Dino, Cristiano Zanin y Cármen Lúcia acompañaron sin objeciones el voto del relator, Moraes, lo que implica que el exmandatario deberá continuar el cumplimiento de su pena dentro de un establecimiento penitenciario.
El exjefe de Estado brasileño estaba bajo prisión domiciliaria desde septiembre, cuando fue condenado a 27 años y tres meses de prisión por su participación en una tentativa de golpe de Estado contra el orden institucional.

Las declaraciones de Bolsonaro en Brasil
La medida de prisión preventiva surgió después de que Bolsonaro intentara remover la tobillera electrónica que controlaba sus movimientos. A esto se sumó la convocatoria de una vigilia frente a su domicilio por parte de su hijo, Flávio Bolsonaro, un gesto interpretado por la Justicia como una posible estrategia para entorpecer el control judicial.
Durante la audiencia de custodia realizada el domingo, el exmandatario alegó que la manipulación del dispositivo se debió a un “episodio provocado por medicamentos psiquiátricos”, negando cualquier intención de fugarse. Sin embargo, estos argumentos no convencieron al tribunal.
En reiteradas declaraciones públicas, Bolsonaro sostuvo que “jamás” aceptaría ir a prisión, frase que los jueces interpretan como un desafío directo a las instituciones y un indicio más del riesgo procesal que representa.
Los jueces Cristiano Zanin y Cármen Lúcia acompañaron el voto del relator sin redactar opiniones adicionales, sellando así una decisión que vuelve a poner al expresidente en el centro de la crisis política brasileña.
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