La ONG Rewilding Argentina confirmó el nacimiento de una nueva cría de la yaguareté “Porá”, tras lograr avistarla mientras se desplazaba cargando a su cachorro en el Parque Nacional, ubicado en la provincia de Corrientes. Con este registro, ya son 50 los ejemplares de esta especie en vida silvestre dentro del área protegida.
“Hoy, con 50 individuos silvestres registrados, Iberá vuelve a tener a su mayor felino cumpliendo su función en la naturaleza”, celebró la organización en un comunicado oficial.

Un hito en la reintroducción del yaguareté
Según datos oficiales , “Porá” fue una de las tres primeras yaguaretés liberadas en el marco del proyecto de reintroducción del yaguareté en la provincia de Corrientes.
Desde la fundación explicaron que ya tenían indicios sobre las zonas elegidas por la hembra para parir, aunque nunca antes habían logrado observarla trasladando a su cría en la boca, una conducta clave en el cuidado maternal de la especie. El avistaje se produjo durante el mes de abril.

Recuperación de una especie clave
El yaguareté es considerado un depredador tope, esencial para mantener el equilibrio de los ecosistemas silvestres. En Corrientes, la especie se había extinguido a mediados del siglo XX debido a la caza, la transformación del ambiente y la disminución de sus presas naturales.
Su reintroducción en Iberá no solo apunta a la restauración ecológica, sino que también impulsa el desarrollo del turismo de naturaleza en la región, generando nuevas oportunidades económicas vinculadas a la conservación.

Estado de conservación y amenazas
En Argentina, el yaguareté está catalogado como especie en peligro crítico de extinción, con un riesgo extremadamente alto de desaparecer en estado silvestre en el corto plazo. Entre las principales amenazas se encuentran la destrucción y degradación de hábitats, la caza furtiva y la escasez de presas.
El crecimiento sostenido de la población en Iberá representa un avance significativo, aunque los especialistas advierten que la conservación a largo plazo dependerá de políticas sostenidas de protección ambiental y control de actividades ilegales.

El retorno del yaguareté al sistema de los esteros del Iberá marca la reactivación de su rol como depredador tope dentro del ecosistema, una función clave para el equilibrio ambiental del humedal.
Su reaparición contribuye a la regulación natural de las poblaciones de otras especies, evitando desequilibrios tróficos, y fortalece los procesos ecológicos que sostienen la salud y estabilidad del ambiente en una de las áreas protegidas más importantes del país.



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