Un relevamiento del Grupo Atenas determinó que los hogares argentinos perdieron margen de ingresos disponibles en los últimos diez años, debido al incremento sostenido de los gastos fijos. El estudio indica que tras cubrir vivienda, servicios, transporte, educación y salud, las familias conservan apenas el 36% de sus ingresos, muy por debajo del 53% que quedaba en 2015. Esta caída se dio de forma progresiva, sin una recuperación sostenida en los últimos años, reflejando un deterioro estructural del poder adquisitivo.
En términos concretos, el informe señala que el 90% de los hogares dispone de menos de $59.259 diarios luego de afrontar los gastos esenciales. Ese monto debe destinarse a cubrir necesidades básicas como alimentación, vestimenta y otros consumos cotidianos, lo que limita fuertemente la capacidad de ahorro o esparcimiento.
Para una familia tipo de tres personas de ingresos medios, el ingreso mensual estimado alcanza los $1.224.733, pero tras pagar los gastos fijos, quedan solo $26.758 diarios, es decir, unos $8.600 por persona. Esta cifra expone la fragilidad del ingreso disponible frente al aumento de precios.
El impacto de la inflación sobre ese margen es contundente: una compra básica —compuesta por un kilo de asado, pan, una gaseosa y manzanas— consume prácticamente la totalidad del ingreso diario disponible de un hogar promedio.
El estudio también evidencia una fuerte desigualdad. Mientras que los hogares de menores ingresos cuentan con apenas $7.900 diarios, en el decil más alto el ingreso disponible asciende a cerca de $102.000 por día, lo que implica que el 10% más rico tiene casi 13 veces más capacidad de gasto que el 10% más pobre.
Finalmente, el informe advierte sobre la situación más crítica: el 20% de los hogares en condición de pobreza —unos 4,4 millones de personas— dispone de menos dinero diario que el valor de un kilo de asado, lo que refleja el nivel de restricción económica que enfrentan los sectores más vulnerables.



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