El caso de Agustina Páez, la abogada argentina detenida en Brasil por hechos vinculados a una causa de injuria racial, sumó un nuevo episodio. La Justicia brasileña confirmó que la letrada continúa sin habilitación para salir de la ciudad de Río de Janeiro, mientras avanza la investigación judicial en su contra.
En ese contexto, el pasado viernes Páez fue trasladada a una sede policial, donde, según su testimonio, habría sufrido actos violentos por parte de un integrante de la fuerza de seguridad. La situación generó preocupación y derivó en una intervención del Consulado argentino en Brasil, que tomó contacto directo con la imputada.
Declaraciones públicas y contacto con el Consulado argentino
De acuerdo a lo informado por medios periodísticos brasileños y argentinos, la abogada realizó una serie de declaraciones en las que sostuvo que no tuvo intención de discriminar. “No tuve intención de discriminar, ni mucho menos de ser racista, porque soy argentina y abogada”, expresó.
En paralelo, Páez fue recibida por el cónsul argentino en Brasil, Enrique Perren, quien mantuvo un encuentro con la imputada y sus abogados. Según trascendió, el funcionario recomendó la contratación de un abogado particular local, al considerar que la designación de un defensor oficial podría extender los plazos del proceso judicial.

La estrategia de la defensa y el temor por su seguridad
Desde su defensa, Páez argumentó que los hechos que originaron la causa se dieron en el marco de una “reacción emocional”. Además, manifestó atravesar un alto nivel de temor, especialmente por la filtración de datos personales sensibles, como la dirección de su vivienda, situación que la obligó a gestionar una mudanza por seguridad.
“Si bien la mayoría de los policías me trató bien, hay uno que me hizo padecer. No es solo lo que pasó ese día, sino todo lo que vino después”, señaló la abogada, al relatar presuntas situaciones de hostigamiento por parte de un agente que forma parte del proceso judicial.
Restricciones, exposición pública y denuncias contra un agente
La defensa también remarcó que la exposición mediática del caso incrementó el nivel de angustia de Páez. Según relató, su imagen circula ampliamente, lo que la llevó a trasladarse a más de 70 kilómetros de la capital carioca, por miedo a represalias o situaciones de riesgo.
En ese sentido, apuntó contra el policía encargado de su causa, a quien acusó de no cumplir adecuadamente con sus funciones y de imponer trabas indebidas. “Es quien sigue mi caso, pero no me trata bien”, afirmó.
Mientras tanto, la situación judicial de la abogada argentina continúa abierta, bajo la órbita de la Justicia brasileña, a la espera de definiciones sobre su libertad ambulatoria y el avance de la causa por injuria racial.
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