La República Democrática del Congo (RDC) confirmó que los casos de ébola ascendieron a 452 contagios, incluidos 82 fallecidos, según el último informe del Ministerio de Salud. El incremento se produjo principalmente en las provincias de Ituri y Kivu del Norte, donde se detectaron 71 nuevos casos confirmados y 21 muertes, evidenciando una rápida propagación comunitaria de la cepa Bundibugyo del virus.
Las autoridades sanitarias advirtieron que el brote continúa expandiéndose debido a diversas dificultades operativas que complican las tareas de control. Entre ellas figuran las limitaciones en el rastreo de contactos, la resistencia de algunas comunidades a la toma de muestras post mortem y la escasez de recursos médicos.
Uno de los puntos más preocupantes del informe es el seguimiento epidemiológico. De los 4.766 contactos identificados en las provincias afectadas, solo 2.755 están siendo monitoreados, lo que representa una cobertura de apenas 57,8%, considerada insuficiente para contener eficazmente la transmisión del virus.
Además, el sistema sanitario enfrenta otros desafíos críticos, como la falta de capacidad para brindar tratamientos estandarizados contra el ébola, el desabastecimiento de medicamentos esenciales, la insuficiencia de insumos para la prevención de infecciones en Kivu del Norte y un déficit financiero estimado en 21,5 millones de dólares.
La preocupación también se extiende a los países vecinos. En Uganda, el Ministerio de Salud confirmó tres nuevos contagios, elevando el total acumulado a 19 casos desde el inicio del brote.
Frente a este escenario, los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzaron un plan continental de preparación y respuesta. La iniciativa busca reunir 518 millones de dólares para fortalecer la capacidad de los países africanos de detectar y responder rápidamente a posibles nuevos focos de ébola entre junio y noviembre.
Las autoridades sanitarias internacionales consideran que la movilización de recursos y el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia serán claves para evitar que el brote continúe expandiéndose en la región.



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