Alejandro Terlecki cumplió este 1 de junio un año desde que salió de Misiones para comenzar una aventura que cambió por completo su vida. Con dos mochilas como único equipaje y sin un plazo definido para regresar, el ingeniero decidió poner en pausa su carrera profesional para dedicarse a recorrer el mundo.
En diálogo con Radio UP, relató que la decisión no surgió de un impulso repentino, sino de un largo proceso de reflexión personal.
“Me di cuenta de que viajar es algo que me llena muchísimo. Los recuerdos, los lugares, las sensaciones y las emociones pasan a formar parte de tu identidad”, expresó.
Según explicó, durante años fue acumulando el deseo de conocer distintos rincones del planeta, hasta llegar a una conclusión que terminó marcando su rumbo: “Si seguía con mi vida normal, trabajando y viajando solamente en vacaciones, no me daban los números, no me daba la vida”.
Un año de viaje y sin fecha de regreso
La travesía comenzó en el norte de Brasil, recorriendo ciudades como Fortaleza y Natal. Luego continuó por Europa y más tarde por distintos países de Asia, hasta llegar a Japón, donde actualmente se encuentra.

Lejos de pensar en establecerse o trabajar de forma remota, Terlecki aseguró que su proyecto consiste en dedicarse de lleno a viajar.
“Mi idea no es salir a trabajar de manera remota, sino darle todo mi tiempo a esto de viajar”, afirmó.
Durante la entrevista reconoció que uno de los mayores desafíos fue romper con los esquemas tradicionales de vida.
“Estamos programados para estudiar, trabajar, comprar una casa, un auto y recién después disfrutar. Entendí que se puede cambiar el orden de las cosas y no dejar para el final lo que también podés hacer ahora”, reflexionó.
Viajar solo y aprender a resolver todo
A lo largo de estos doce meses, Terlecki recorrió países con idiomas y culturas muy diferentes. Para comunicarse, explicó que utiliza principalmente inglés y aplicaciones de traducción.
“He tenido conversaciones de horas usando el traductor del celular. Le hablás al teléfono, la otra persona lee, responde y seguís charlando. Es increíble”, contó.
Sin embargo, destacó que el principal aprendizaje fue descubrir hasta dónde puede llegar confiando únicamente en sí mismo.
“Cuando viajás solo dependés absolutamente de vos. No hay nadie que te empuje, ni a quien echarle la culpa. Si surge un problema, lo tenés que resolver. Y lo resolvés. Eso te da una confianza enorme”, señaló.
Mongolia, China y el sudeste asiático entre los próximos destinos
Aunque no tiene una fecha límite para concluir el viaje, sí mantiene una lista de lugares que sueña conocer.

Entre ellos mencionó a Mongolia, donde espera asistir a un tradicional festival vinculado a la historia de Gengis Kan. También proyecta recorrer China, Laos, Vietnam, Tailandia, Camboya, Filipinas, Singapur, Nepal y Georgia.
“No tengo un cronograma. Por ahí me canso y vuelvo, por ahí consigo trabajo en algún lugar y me quedo. Lo interesante es justamente no saber qué viene después”, explicó.
Dos mochilas y mucha yerba
El misionero reveló que toda su vida actual cabe en apenas dos mochilas. En una transporta ropa y en la otra lleva su computadora, la cámara fotográfica y sus herramientas digitales.
Además, confesó que nunca falta un elemento fundamental: la yerba mate.
“Cuando consigo yerba compro dos kilos o más y los llevo conmigo. En algunos países es muy difícil encontrarla, así que siempre trato de tener una reserva”, relató entre risas.

A un año de haber iniciado el recorrido, Terlecki sostiene que la experiencia confirmó que tomó la decisión correcta.
“Hay cosas que querés hacer y tenés que hacerlas. No sirve quedarse pensando cómo hubiera sido. Hay que animarse”, concluyó.



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