Cada 18 de mayo, la Argentina conmemora el Día de la Escarapela, uno de los símbolos patrios más arraigados en la construcción de la identidad nacional. Su origen se remonta a los años iniciales de la lucha por la independencia y está profundamente ligado a la necesidad de diferenciar a las tropas revolucionarias del ejército realista español, en un contexto de tensiones políticas y militares que marcarían el nacimiento del país.
La escarapela, de colores celeste y blanco, no solo cumple una función histórica, sino que también se ha consolidado como un emblema de unidad, pertenencia y orgullo nacional, especialmente en el ámbito educativo, donde desde hace más de ocho décadas forma parte central de actos escolares y conmemoraciones patrias.
El origen de la escarapela: una necesidad en tiempos de guerra
El nacimiento de la escarapela está directamente vinculado a la figura de Manuel Belgrano, uno de los principales protagonistas del proceso independentista. En febrero de 1812, el entonces jefe del Ejército del Norte solicitó al gobierno la adopción de un distintivo común para sus tropas, con el objetivo de evitar confusiones en el campo de batalla y fortalecer la identidad del naciente ejército revolucionario.
El pedido fue elevado al Primer Triunvirato, integrado por Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Chiclana, quienes aprobaron oficialmente el uso de la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, estableciendo los colores blanco y celeste como distintivos oficiales.
Este reconocimiento marcó un hito en la construcción simbólica de la nación y sentó las bases para la posterior creación de la bandera argentina, también impulsada por Belgrano.

Por qué se celebra el Día de la Escarapela el 18 de mayo
Aunque la escarapela fue creada en 1812, la instauración del 18 de mayo como fecha conmemorativa llegó mucho después. Recién en 1941, el Consejo Nacional de Educación oficializó esta jornada como parte del calendario escolar obligatorio en todo el país.
La iniciativa había sido impulsada años antes, en 1934, por docentes comprometidos con la difusión de los símbolos patrios. Entre ellos se destacaron Carmen Cabrera, junto a los profesores Benito Favre y Antonio Ardissono, quienes promovieron la incorporación de esta efeméride en el ámbito educativo.
En un principio, se propuso el 20 de mayo como fecha de celebración, pero finalmente se optó por el día 18. Desde entonces, la escarapela ocupa un lugar central en las escuelas argentinas, donde los estudiantes la lucen como parte de los actos conmemorativos.
Historia y evolución de la escarapela en Argentina
La historia de la escarapela está rodeada de distintas versiones sobre el origen de sus colores. Algunas teorías sostienen que el celeste y blanco comenzaron a utilizarse durante las Invasiones Inglesas, cuando los criollos adoptaron estos tonos como símbolo de identificación.
Otras versiones indican que un grupo de damas de la alta sociedad porteña habría utilizado estos colores en un encuentro con Cornelio Saavedra en 1810, reforzando su uso entre los patriotas.
También existe una versión que atribuye la creación de la escarapela a Domingo French, aunque esta hipótesis es considerada errónea por gran parte de los historiadores. Sin embargo, sí está documentado que French, junto a Antonio Beruti, repartió cintas blancas durante las jornadas del 22 y 25 de mayo de 1810, en el marco de la Revolución de Mayo.
Con el paso del tiempo, la escarapela adoptó diversas formas —cucardas, cintas, moños— pero siempre mantuvo sus colores distintivos, consolidándose como uno de los emblemas más representativos del país.

Cuándo y cómo se usa la escarapela en la actualidad
En la actualidad, la escarapela se utiliza principalmente durante la Semana de Mayo, que se extiende del 18 al 25 de mayo, aunque también es habitual verla en otras fechas patrias como el 20 de junio (Día de la Bandera) y el 9 de julio (Día de la Independencia).
La tradición indica que debe colocarse en el lado izquierdo del pecho, cerca del corazón, como símbolo de compromiso y pertenencia con la patria. Su uso está especialmente extendido en actos escolares, ceremonias oficiales y eventos cívicos, donde se refuerzan los valores de memoria histórica y construcción colectiva.
Una insignia que trasciende generaciones
A más de 200 años de su creación y más de 80 desde su institucionalización en el calendario escolar, la escarapela continúa siendo un símbolo vigente. En cada aula, en cada acto y en cada prenda donde se luce, se reafirma su significado como emblema de identidad nacional, unidad y memoria histórica.
El Día de la Escarapela no solo recuerda un hecho puntual del pasado, sino que invita a reflexionar sobre los valores que dieron origen a la Argentina y que aún hoy siguen siendo pilares de su construcción como nación.
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