La historia de Agustín Da Silva no es solo deportiva. Es también un recorrido de superación personal, decisiones difíciles y un mensaje claro para las nuevas generaciones. Desde sus inicios en contextos complejos hasta convertirse en uno de los atletas más destacados de Misiones, el obereño construyó su camino a base de esfuerzo, disciplina y convicción. En el marco de su preparación en Salta, de cara a la Copa Nacional de Clubes en el Cenard, pasó por Radio Up en el programa Arriba la Radio.
“Nunca olvido de dónde salí”, resumió el fondista, que hoy representa a la provincia y al país en competencias de alto nivel.

De un contexto difícil a una vida con objetivos
La vida de Da Silva estuvo marcada por desafíos desde muy joven. Creció en barrios humildes, en entornos donde muchas veces el destino parece estar condicionado. Él mismo lo reconoció sin rodeos: “Eran caminos por ahí equivocados”.
Sin embargo, hubo un punto de quiebre. La educación, el deporte y el acompañamiento de personas clave lo llevaron a elegir otro rumbo. “Yo elegí ese camino de largo plazo… terminé la primaria, la secundaria y me formé”, contó Da Silva. Ese proceso no solo le permitió crecer como atleta, sino también como persona: “Hoy estoy acá superándome todos los días”.

Un mensaje directo a los jóvenes
Con conocimiento de primera mano sobre las problemáticas sociales que atraviesan muchos chicos, Da Silva dejó un mensaje contundente. “Que se rodeen de gente que les ayude a mejorar, que les enseñe un buen camino”, recomendó. Y fue aún más claro al hablar de las malas influencias: “Los que te llevan por mal camino no son amigos”.
Su mensaje apunta a decisiones cotidianas que pueden cambiar una vida: “Rodearse de gente buena… eso te lleva por el buen camino”. Además, Da Silva destacó la importancia de la educación y el esfuerzo sostenido: “Tuve que esforzarme, trabajar mucho, ponerle ganas para lograr estar donde estoy hoy”.

Sacrificio: dejar todo por un sueño
El presente de alto rendimiento no está exento de renuncias. Da Silva lo vive en carne propia, especialmente en cada etapa de preparación lejos de su casa. “Dejo muchas cosas de lado para poder perfeccionarme en el atletismo”, explicó.
Entre esas renuncias aparece lo emocional: “Dejo a mi familia en Misiones… esa parte es la que más se siente”. Sin embargo, el sacrificio tiene un sentido claro: “Todo buen resultado tiene que tener un esfuerzo y un buen trabajo”.

Una filosofía de vida sin presión y con gratitud
A pesar de los logros y las expectativas, el atleta mantiene una mirada simple y profunda sobre su carrera. “Ni una presión… salga como salga la carrera, ya me siento un campeón por haber llegado ahí”, afirmó Da Silva.
Esa mentalidad está atravesada por la gratitud: “Estar acá para mí es un privilegio enorme”. Incluso, en medio de la exigencia, encuentra sentido en el camino recorrido: “No tengo motivo para sentirme triste, siempre estoy disfrutando de este privilegio”.

Inspirar desde el ejemplo
Más allá de los resultados, Da Silva entiende su rol como referente social, especialmente para los más jóvenes. “Vale la pena esforzarse, vale la pena trabajar duro”, aseguró. Y dejó una frase que resume su recorrido y su mensaje:
“Dale para adelante, no afloje, que lo bueno está por llegar”.
Desde su historia personal hasta su presente deportivo, el atleta misionero no solo corre para ganar carreras: corre para demostrar que otra realidad es posible.



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