En una entrevista en el programa Cabina Deportiva, la joven futbolista misionera Zaira Solange Monteiro compartió su historia de crecimiento en el fútbol, desde sus inicios en Posadas hasta su presente en Boca Juniors y su reciente paso por la Selección Argentina Sub-15.
Con frescura y humildad, la jugadora repasó un recorrido que comenzó en Guaraní Antonio Franco, en una época en la que el fútbol femenino todavía tenía escasa visibilidad en la provincia. “No había fútbol femenino, era otra historia”, recordó, al tiempo que destacó que su acercamiento al deporte fue gracias a su hermano, quien la incentivó a dar sus primeros pasos.
El salto a Boca, entre casualidad y oportunidad
El salto a Boca tuvo una cuota de casualidad que terminó cambiándole la vida. Su padre le había prometido llevarla a conocer el club por su cumpleaños, pero ese mismo día había una prueba. Sin estar anotada y sin siquiera llevar ropa deportiva, Zaira terminó participando gracias a la insistencia familiar.

Lo que siguió fue determinante. “Entró a la cancha y no se le caía la pelota, llamó la atención de todos”, recordó su padre. Aunque en un primer momento parecía que no había quedado seleccionada, luego fue convocada y finalmente confirmada para integrar el plantel.
Ese proceso no estuvo exento de dificultades. La familia tomó la decisión de dejar su vida en Posadas para acompañar el sueño, apostando de lleno al desarrollo deportivo de la joven. “Dejé casa, trabajo, todo para apoyarla”, contó su padre, destacando el esfuerzo detrás del logro.
La adaptación al fútbol profesional
Ya instalada en Boca, Zaira comenzó a vivir el fútbol a otro nivel. Fue citada incluso en sus primeros partidos, algo que la sorprendió y la motivó. “Que me tengan en cuenta desde el inicio fue lo que más me llenó”, aseguró.
Pero uno de los momentos más importantes llegó con la convocatoria a la Selección Argentina Sub-15, donde entrenó en el predio de la AFA. “Es otra cosa, no tengo palabras para describir lo que sentí”, expresó sobre la experiencia, que también le exigió un crecimiento mental además de futbolístico.

A pesar de su corta edad, Zaira tiene en claro cuál es su objetivo: “Mi sueño es jugar un Mundial con la Selección Argentina”, afirmó sin dudar, dejando en evidencia una ambición que acompaña su proyección.
Su historia, todavía en pleno desarrollo, también funciona como inspiración para otras chicas que quieren iniciarse en el deporte. “Si te gusta, hay que seguir, aunque no se dé enseguida”, fue su mensaje, reflejando el camino de perseverancia que le permitió llegar hasta donde está hoy.
Con disciplina, acompañamiento familiar y oportunidades que supo aprovechar, la misionera ya dio sus primeros pasos en el alto rendimiento. Y aunque el recorrido recién comienza, todo indica que Zaira Monteiro todavía tiene mucho por contar en el fútbol argentino.



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