A medio siglo del Golpe de Estado de 1976, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) confirmó su participación en la movilización central hacia la Plaza de Mayo, en el marco de una jornada que, como cada 24 de marzo, convoca a organismos de derechos humanos, sindicatos, organizaciones sociales y fuerzas políticas bajo las consignas de Memoria, Verdad y Justicia.
La convocatoria de este año adquiere una dimensión singular: no solo por tratarse del 50° aniversario del inicio de la última dictadura cívico-militar, sino también por el contexto político, económico e institucional que atraviesa el país, donde distintos sectores advierten sobre tensiones crecientes en el sistema democrático.
Una convocatoria con eje en la memoria y el presente
Desde ATE informaron que la concentración comenzará a partir de las 12 en la intersección de Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen, desde donde marcharán hacia el epicentro histórico de las manifestaciones populares.
El secretario general del gremio, Rodolfo Aguiar, será uno de los principales referentes de la jornada y encabezará la columna sindical que confluirá con el resto de las organizaciones.
En ese marco, el dirigente planteó una lectura que vincula el pasado con el presente:
“A 50 años del Golpe, vivimos el momento de mayor debilitamiento de la democracia. Toda la institucionalidad está dañada y la violación a la Constitución Nacional es sistemática”, sostuvo.
Sus declaraciones reflejan una postura que no se limita a la conmemoración histórica, sino que busca instalar un debate sobre la calidad institucional actual.
El señalamiento al Gobierno y el debate sobre el “negacionismo”
Uno de los ejes centrales del discurso de ATE es la crítica al Gobierno nacional, al que el gremio acusa de sostener una línea de continuidad con políticas impulsadas durante la dictadura.
“Este Gobierno vino a dar continuidad y completar el proyecto que puso en marcha la dictadura genocida”, afirmó Aguiar, en una definición que eleva el tono del posicionamiento sindical.
En esa línea, el dirigente convocó a una participación masiva en todo el país:
“Para ponerle fin al negacionismo, tenemos que ser millones en las calles”.
El concepto de negacionismo, cada vez más presente en el debate público argentino, aparece como uno de los núcleos de disputa simbólica en torno a la memoria histórica, especialmente en un contexto donde sectores políticos cuestionan o relativizan el consenso construido en torno a los crímenes de la dictadura.

Críticas al modelo económico: desregulación, deuda y caída industrial
Más allá del plano institucional, ATE también hizo foco en la política económica. En un comunicado difundido en la previa de la movilización, el gremio describió un escenario de fuerte deterioro social.
“Ayer a sangre y fuego, y hoy con represión, pretenden imponer un programa de desregulación y apertura de toda la economía, privatizaciones, endeudamiento extremo garantizando fuga de capitales, destrucción de toda la industria y empobrecimiento generalizado de toda la población”, expresó Aguiar.
El diagnóstico sindical pone el acento en varios puntos críticos:
la apertura económica, el avance de privatizaciones, el endeudamiento y la pérdida de capacidad industrial, elementos que, según el gremio, impactan directamente en el empleo estatal y privado.
El rol del Frente de Sindicatos Unidos y la interna sindical
La movilización también servirá para visibilizar al Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), espacio que reúne a gremios con posiciones críticas hacia las conducciones tradicionales del movimiento obrero, particularmente la Confederación General del Trabajo y sectores de las CTA.
Dentro de este frente confluyen organizaciones como ATE, sectores de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el sindicato de Aceiteros y trabajadores Aeronáuticos, entre otros.
La presencia del FreSU en la marcha no solo tiene un carácter conmemorativo, sino también político: busca consolidar un bloque sindical alternativo, con mayor confrontación frente al Gobierno y con una estrategia distinta a la de las centrales tradicionales.
Una jornada que trasciende Buenos Aires y se replica en todo el país
Aunque la movilización central se realizará en la Ciudad de Buenos Aires, la convocatoria tendrá réplicas en distintas provincias, donde organizaciones sindicales, sociales y de derechos humanos desarrollarán actividades locales.
En distritos como Misiones, la fecha suele incluir actos, marchas, intervenciones culturales y espacios de reflexión colectiva, reforzando el carácter federal de la jornada.
De esta manera, el 24 de marzo no solo se configura como un día de memoria histórica, sino también como un termómetro del clima social y político en la Argentina contemporánea.

Memoria, política y disputa por el sentido del presente
A 50 años del golpe que instauró el terrorismo de Estado, la movilización de este año se proyecta como una de las más significativas de las últimas décadas.
La participación de ATE, con un discurso que combina memoria histórica, crítica política y reclamo social, anticipa una jornada donde las calles volverán a ser escenario de una doble dimensión:
por un lado, el homenaje a las víctimas de la dictadura, y por otro, la expresión de demandas actuales en un contexto de creciente conflictividad.
En ese cruce entre pasado y presente, la marcha del 24 de marzo vuelve a consolidarse como uno de los espacios más potentes de la vida democrática argentina.
Discriminación laboral por edad: el desafío de conseguir empleo después de los 50https://t.co/1SpbGMgCiS pic.twitter.com/kZoxh8fLLO
— Radio Up 95.5 (@radioup955) March 23, 2026



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