El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dispuso la suspensión por 60 días de la Ley Jones en un intento por frenar el aumento de los precios del petróleo, en un contexto marcado por la crisis energética global y la escalada del conflicto en Medio Oriente.
La normativa, conocida como Ley Jones, establece que todas las mercancías transportadas entre puertos estadounidenses deben trasladarse en buques construidos en el país, lo que encarece los costos logísticos internos. Su suspensión temporal busca agilizar el flujo de recursos estratégicos.
Desde la Casa Blanca, la secretaria de prensa Karoline Leavitt señaló que la decisión forma parte de una estrategia más amplia para mitigar el impacto inmediato en el mercado energético.

“La decisión del presidente Trump de emitir una suspensión de la Ley Jones por 60 días es solo un paso más para mitigar la interrupción a corto plazo del mercado petrolero mientras las fuerzas armadas estadounidenses continúan cumpliendo los objetivos de la Operación Furia Épica”, expresó.
Según detalló, la medida permitirá que petróleo, gas natural, fertilizantes y carbón circulen con mayor libertad hacia los puertos estadounidenses, fortaleciendo además las cadenas de suministro críticas. En paralelo, el gobierno anunció la liberación de 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo, como parte de los esfuerzos para contener los precios.
El trasfondo de la decisión está vinculado al cierre del Estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio global de crudo, afectado por la creciente tensión con Irán.
Escalada de ataques y tensión regional

En simultáneo, medios estatales iraníes informaron que Estados Unidos e Israel habrían atacado instalaciones energéticas en Irán, incluyendo el gigantesco yacimiento de gas South Pars, el más grande del mundo.
Las explosiones también se registraron en la zona de Asaluyeh, donde se concentran refinerías y complejos petroquímicos. Según reportes, tanques de almacenamiento y áreas operativas fueron alcanzados, lo que obligó a evacuar personal y desplegar equipos de emergencia.
De confirmarse, se trataría de los primeros ataques directos a instalaciones de producción de petróleo y gas en este conflicto, lo que marcaría un punto de inflexión en la crisis.
Desde Israel, el ministro de Defensa Israel Katz aseguró que las operaciones se intensificarán y anticipó “sorpresas significativas”, en referencia a posibles nuevos objetivos estratégicos.
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Advertencias internacionales por la seguridad energética
La ofensiva generó una fuerte reacción en la región. Irán advirtió sobre posibles represalias y medios oficiales instaron a la población del Golfo Pérsico a alejarse de instalaciones energéticas en países vecinos.
En ese marco, los Emiratos Árabes Unidos alertaron que los ataques a infraestructuras vinculadas a South Pars representan una amenaza directa para la seguridad energética global y la estabilidad regional.
En la misma línea, Qatar condenó los bombardeos y calificó la acción como “peligrosa e irresponsable”, advirtiendo sobre sus posibles consecuencias para el suministro mundial de energía y el equilibrio geopolítico.
Del recuerdo a la acción: el mensaje a 34 años del atentado https://t.co/DRzy1Mf9pt
— Radio Up 95.5 (@radioup955) March 18, 2026



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