El papa León XIV reclamó poner fin a la violencia contra las mujeres y detener los bombardeos en Medio Oriente, durante el rezo del Ángelus realizado este domingo en la Plaza de San Pedro. El mensaje coincidió con el Día Internacional de la Mujer y estuvo dirigido tanto a la situación de las mujeres que sufren violencia como a los conflictos armados que afectan a la región.
Desde la ventana del Palacio Apostólico, el pontífice expresó su solidaridad y oraciones para todas las mujeres que padecen distintos tipos de violencia, y advirtió que la discriminación sigue siendo una realidad en muchas partes del mundo.
“Muchas mujeres siguen siendo discriminadas desde la infancia y sufren diversas formas de violencia. A ellas, en modo especial, les expreso mi solidaridad y mis oraciones”, afirmó ante los fieles reunidos en la plaza.
Educación y prevención, claves para combatir la violencia
En una carta publicada en la revista mensual Plaza de San Pedro, el líder de la Iglesia respondió a la inquietud de una fiel italiana sobre la problemática de la violencia de género. Allí sostuvo que en muchos casos las mujeres son asesinadas por representar valores que desafían una cultura de dominación.
El Papa pidió implementar políticas y proyectos específicos para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres, y subrayó que el cambio debe comenzar con la formación de las nuevas generaciones. “El camino debe empezar por la educación de los jóvenes”, remarcó.
Además, advirtió sobre la importancia de no naturalizar ni minimizar este tipo de agresiones.
“Nunca debemos subestimar un acto de violencia ni temer denunciarlo, incluso cuando existe un clima que intenta justificarlo o minimizar la responsabilidad”, sostuvo.
Un llamado urgente por la paz en Medio Oriente
En el mismo mensaje, el pontífice también se refirió a la situación internacional y expresó su preocupación por la escalada del conflicto en Medio Oriente, especialmente tras los recientes ataques vinculados a Irán y el riesgo de que las hostilidades alcancen a Líbano.
Ante ese escenario, León XIV pidió detener las hostilidades y abrir un verdadero proceso de diálogo entre las naciones involucradas.
“Que cese el estruendo de las bombas, que callen las armas y se abra un espacio de diálogo donde pueda escucharse la voz de los pueblos”, expresó.
Finalmente, el pontífice encomendó su llamado a la Virgen María, con la esperanza de que la región avance hacia un camino de reconciliación, paz y esperanza.



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