Un clima de profunda indignación y preocupación se vivió este viernes en el barrio Itaembé Guazú, en Posadas. Los residentes del sector cinco se autoconvocaron en la plaza central con un objetivo claro: organizar un frente común contra los aumentos desmedidos en las facturas de agua potable.
La situación escaló en las últimas semanas, cuando muchos usuarios comenzaron a recibir liquidaciones con cifras que resultan imposibles de costear para cualquier familia trabajadora. Los vecinos coinciden en que la suba no responde a un mayor consumo, sino a irregularidades en la facturación o fallas en el sistema de medición de la empresa SAMSA.
Durante la asamblea, se escucharon testimonios que rozan el absurdo. Varios propietarios afirmaron que sus boletas pasaron de montos razonables a cifras que superan el millón de pesos, e incluso en algunos casos puntuales, llegaron a los 2 millones de pesos, transformando un servicio esencial en un lujo inalcanzable.
Una de las voces más firmes durante la jornada fue la de Adriana Manfredini, vecina del barrio, quien en diálogo con Radio Up relató la pesadilla que vive desde hace meses. “Es impagable por la impresionante suba que hubo. Tengo inconvenientes hace un tiempo atrás donde el costo fue incrementando mes a mes”, explicó con angustia.

Costos de la boleta de agua potable
La vecina detalló que realizó todas las verificaciones técnicas necesarias para descartar fallas internas. “Se tomaron medidas para ver si había pérdida dentro de mi hogar, y no la hubo. No tuve respuesta de SAMSA, ellos fueron y decían que tampoco había pérdida, pero las boletas seguían subiendo indiscutiblemente”, señaló Manfredini.
Al ser consultada sobre los montos específicos, la damnificada reveló una realidad alarmante que afecta a la clase media posadeña. “Me venían boletas de 300.000 pesos, pero ahora la última me vino de 1.200.200. Es impagable, soy docente y es imposible pagar ese monto”, sentenció ante los micrófonos de la radio.
La frustración de los vecinos radica en la contradicción de los informes técnicos. Según Manfredini, el Eprac (Ente Provincial de Regulación de Aguas y Cloacas) intervino en su domicilio y confirmó que no había fugas en la red interna. Sin embargo, la prestataria insiste en que el consumo es real.
“Me cambiaron el medidor porque después encontraron que la supuesta pérdida estaba ahí. Pero ahora dicen que la pérdida está dentro de mi hogar y que tengo que abonar sí o sí. Yo sé que no tengo ni una pérdida”, aseguró la vecina, quien viene lidiando con esta situación desde hace un año.
El historial de facturación en Itaembé Guazú ya venía mostrando señales de alerta mucho antes de este estallido. Mientras que en otros puntos de la ciudad se pagaban tarifas estándar, en este sector los montos ya duplicaban o triplicaban la media. “Cuando a todos les venía 30 o 40 mil pesos de agua, yo ya estaba pagando 100 o 120 mil. Es una locura”, recordó Adriana.
La asamblea de este viernes concluyó con la decisión unánime de endurecer las medidas de fuerza. Los vecinos planean realizar reclamos masivos ante los organismos de control y no descartan presentaciones judiciales conjuntas para frenar lo que consideran un cobro arbitrario y abusivo.
La comunidad de Itaembé Guazú exige que se revierta la situación de forma inmediata y que se realicen auditorías serias sobre los medidores. “Hay que tomar medidas fuertes y hacer lo que sea necesario para que esto se resuelva”, concluyeron los vecinos mientras definían los pasos a seguir para la próxima semana.
Ver esta publicación en Instagram



//



