En el marco de la investigación judicial por abuso sexual infantil que comenzó este jueves último, vinculada además a presuntos delitos informáticos, este viernes por la tarde allanaron la vivienda de Roberto P., un hombre de 57 años que atendía un vivero en el Mercado Concentrador de la ciudad, denunciado por estos crímenes. El operativo fue en el barrio Las Rosas de Posadas.
El operativo fue dispuesto por el Juzgado de Instrucción N° 7 y se desarrolló con la participación del juez Miguel Mattos y del fiscal especializado en ciberdelitos, Juan Pablo Espeche. Intervinieron además efectivos de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (SAIC) de la Procuración General, personal especializado en delitos sexuales y agentes de la Comisaría de la Mujer de la Policía de Misiones, quienes actuaron de manera coordinada conforme a los protocolos vigentes para este tipo de investigaciones.

Teléfonos secuestrados, equipos y un ajo con un «payé», lo relevado en causa por abuso
Durante la medida judicial se encontraron y secuestraron como evidencia tres teléfonos celulares, un pendrive y un disco rígido, además de otros elementos considerados relevantes para el esclarecimiento de los hechos. Todo el material tecnológico fue debidamente embalado, rotulado y trasladado a la SAIC de la Procuración General, donde permanecerá bajo cadena de custodia para la realización de las pericias técnicas de rigor por parte de especialistas en informática forense.
Asimismo, en el interior de la vivienda, específicamente debajo de la almohada de la habitación utilizada por el detenido, se dejó constancia del hallazgo de un objeto de tipo esotérico conocido como “payé”, consistente en un ajo que en su interior contenía un papel con el nombre de un menor de edad, presunta víctima de abuso.
Este elemento también fue incorporado a las actuaciones por su posible relevancia dentro del contexto investigativo y debidamente documentado en el acta del procedimiento.

El caso salió a la luz después de que un primo del adolescente contara en el entorno familiar lo que sucedía. Tras ese quiebre, la víctima se animó a contar lo que habría padecido reiteradas veces, según denunció la familia, desde diciembre. Es que a fines del año pasado, el joven había empezado a trabajar y presuntamente colaborar con el sospechoso en el armado de muebles, sin embargo, y siempre siguiendo lo que consta en la denuncia, el hombre lo llevaba a su casa donde habrían ocurrido las agresiones.
Además de lo grave de esta situación, el menor contó que Roberto P. le mostraba videos con material de abuso sexual infantil y que lo habría amenazado con lastimar a su familia, si quebraba el pacto de silencio.
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