El Gobierno nacional analiza una de las reformas tributarias y laborales más profundas de los últimos años, que incluye la eliminación del Monotributo, la reducción del piso del Impuesto a las Ganancias, la modificación integral del régimen de autónomos y la implementación de un nuevo esquema de empleo formal, según indicaron fuentes empresarias que participaron de reuniones reservadas con el equipo económico. La propuesta busca “formalizar la economía, impulsar el mercado de capitales y mejorar la sustentabilidad previsional”, según detalla el borrador del documento que presentó el ministro de Economía, Luis Caputo, en un encuentro con representantes de la Unión Industrial Argentina (UIA).
El proyecto genera fuertes expectativas y preocupación en sectores productivos, profesionales y trabajadores independientes, ya que impacta directamente sobre más de 2,9 millones de monotributistas, miles de autónomos y todos los asalariados alcanzados por Ganancias. La iniciativa se enmarca también en los lineamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que desde su Staff Report de abril de 2025 reclama a la Argentina “armonizar el régimen de pequeños contribuyentes, reducir impuestos distorsivos y simplificar el sistema impositivo general”.
Hacia la eliminación del Monotributo: un cambio estructural sin precedentes
El Monotributo, creado en 1998 como un mecanismo simplificado para que pequeños contribuyentes pudieran cumplir sus obligaciones fiscales mediante una única cuota mensual que integra IVA, Ganancias, aportes jubilatorios y obra social, podría desaparecer en su formato actual. El esquema, que hoy alcanza a 2,9 millones de personas, funcionó como una herramienta clave para formalizar actividades de baja facturación, microemprendimientos, profesionales independientes, vendedores ambulantes, trabajadores culturales, comercios barriales y servicios personales.
Sin embargo, el Gobierno considera que el modelo “genera compartimentos estancos”, complica la relación con el régimen general y promueve la informalidad en algunos sectores. La propuesta que circula entre funcionarios y empresarios establece que todos los monotributistas pasarían al régimen general, con un sistema de transición que aún no está detallado, pero que implicaría nuevos parámetros de facturación, aportes y deducciones.
La medida coincide con el pedido del FMI, que sugiere “integrar de manera gradual a los pequeños contribuyentes en un sistema fiscal más amplio”, ya que el organismo considera que el Monotributo “fragmenta la base tributaria y reduce la recaudación real del IVA”.

Reforma del régimen de autónomos: nuevas escalas, deducciones y umbrales de IVA
El documento presentado por Caputo detalla además una reconfiguración total del régimen de autónomos, que absorbería a los ex monotributistas. Se propone una nueva escala de aportes entre $100.000 y $500.000, que reemplazaría los montos actuales; la posibilidad de deducir gastos personales para acercar el esquema al modelo de Ganancias para trabajadores en relación de dependencia; y un umbral mínimo de IVA equivalente a la categoría F del Monotributo, es decir, una facturación mensual aproximada de $3 millones.
Fuentes oficiales explicaron que el objetivo es “descomprimir la transición”, permitiendo que quienes hoy se encuentran en categorías bajas ingresen a un sistema más flexible, aunque con controles más estrictos y obligaciones fiscales más amplias.
Modificaciones en Ganancias: un mínimo no imponible unificado y nuevas pautas de tributación
El capítulo impositivo incluye también una fuerte actualización del Impuesto a las Ganancias, que volverá a cobrar centralidad en la recaudación. La propuesta establece un mínimo no imponible unificado de $1,7 millones mensuales para 2025, lo que implica que un trabajador soltero sin hijos comenzaría a tributar con un ingreso bruto cercano a $2,84 millones mensuales. La escala de alícuotas se mantendría entre 5% y 35%, aunque con un tope de deducciones que subiría a $5 millones.
En paralelo, el Gobierno busca simplificar las estructuras de cálculo y reducir las distorsiones que generaron modificaciones parciales en años anteriores, especialmente las que dejaron fuera del impuesto a gran parte de los asalariados. La discusión en torno a Ganancias es especialmente sensible para trabajadores de ingresos medios, que volverían a quedar alcanzados por el tributo.
Nuevo régimen laboral simplificado: incentivos para contratar y formalizar
La reforma que evalúa el Gobierno también incorpora un nuevo régimen de empleo formal, pensado para empresas que contraten a trabajadores que estuvieron más de seis meses desempleados o que provengan del Monotributo. El esquema prevé una reducción sustancial de costos laborales: las contribuciones patronales bajarían del 25,5% al 17%, mientras que los aportes personales se reducirían del 17% al 13%.
Este incentivo apunta a facilitar la incorporación de trabajadores al mercado laboral formal, expandir la base del sistema previsional y mejorar la competitividad de las pymes, que en los últimos años advirtieron sobre el alto costo de la contratación en blanco. Según fuentes privadas, el equipo económico dejó en claro que uno de los objetivos centrales es “desincentivar la informalidad estructural que supera el 45% a nivel nacional”.

Un proyecto en construcción: qué se sabe y qué falta definir
Si bien el borrador fue presentado a empresarios, aún no fue difundido oficialmente ni enviado al Congreso. Falta definir cómo será la transición de monotributistas de ingresos bajos, cómo se reestructurarán los aportes previsionales, qué ocurrirá con las obras sociales, cuáles serán los nuevos parámetros de categorización para autónomos y cómo se integrará el sistema en el IVA. También resta resolver la situación de actividades de subsistencia, feriantes, trabajadores de la economía popular y prestadores de servicios informales que podrían quedar fuera de un esquema más exigente.
El Gobierno busca apoyo político y consenso técnico antes de presentar el proyecto completo. Sin embargo, en el sector privado señalan que la eliminación del Monotributo “abre un debate estructural” y que cualquier cambio tendrá impacto directo en millones de trabajadores y en la recaudación nacional.
Un escenario en redefinición
Con este paquete de medidas, el Ejecutivo apunta a rediseñar la arquitectura tributaria argentina, reducir impuestos considerados distorsivos, ampliar la formalidad y ordenar el sistema previsional. La discusión promete ser uno de los temas más relevantes de la agenda económica 2025 y marcará el rumbo de trabajadores, pymes, autónomos, profesionales y contribuyentes durante los próximos años.
El Gobierno ya dejó claro su mensaje: la gradualidad quedó atrás y las reformas estructurales vuelven a ocupar el centro del escenario económico.
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