El empresario y ex presidente de la Cámara de Comercio de Posadas, Carlos María Beigbeder, analizó en “Arriba la radio” de Radio Up la dinámica inflacionaria que atraviesa el comercio de Misiones. Según dijo, noviembre podría cerrar cerca del 2%, “como máximo”, aunque recordó que el acumulado del año ya ronda el 30%.
“La inflación va bajando, pero no quiere decir que no tengamos inflación o que las metas sean las normales”, explicó. A su juicio, la desaceleración se da en un contexto político que brinda mayor certidumbre: “Normalizar la elección y que el Gobierno haya ganado genera tranquilidad. Los mercados se tranquilizan, los fabricantes también”.
Para el empresario, esa calma contribuye a que la inflación tienda a moderarse, sin que ello implique un congelamiento de precios.

Proveedores que vuelven a remarcar luego de meses en Misiones
Beigbeder señaló que, pese a la desaceleración inflacionaria, noviembre llega con ajustes de proveedores, aunque en niveles moderados. “Algunos no cambiaban listas desde febrero y ahora ajustan la semana que viene. Suben cinco puntos, pero si desde febrero no aumentaron, está más que bien”, detalló.
Aseguró que los nuevos incrementos son “mucho menos que la inflación” y representan más bien parte de un reacomodamiento natural tras meses de estabilidad.
En lo que va de 2025, los cálculos del sector indican que el comercio ya enfrenta un incremento acumulado cercano al 30%, aunque Beigbeder remarca que “la mayoría viene ajustando cada cuatro o cinco meses en un contexto de inflación más baja”.

Bebidas, rezagadas en la canasta
Un punto que llamó la atención es el comportamiento del rubro bebidas. “Hoy no se mueven como antes en cuanto a precios. La demanda está caída porque son consumos superfluos”, afirmó.
El empresario sostuvo que ese derrumbe en la demanda hizo que el rubro quedara “muy relegado dentro de la canasta básica”, y por lo tanto los fabricantes ven poco margen para aplicar aumentos significativos.
“Nadie se muere por tomar un fernet o un vino”, graficó Beigbeder, confirmando que la prioridad de las familias pasa por otras necesidades más urgentes.

Pañales: un producto básico aunque no figure como tal
Beigbeder también destacó la evolución de productos que, sin estar en el listado tradicional de bienes esenciales, son indispensables para muchas familias. “Pañales. No se concibe hoy un bebé sin pañales”, expresó.
Aun así, remarcó que estos artículos “aumentaron muy por debajo de la inflación”, demostrando que algunos fabricantes están optando por estrategias más conservadoras para no erosionar el consumo en segmentos imprescindibles.
La frontera con Paraguay: un “elefante dormido”
La competencia con Paraguay continúa existiendo, aunque hoy tiene un freno directo: la falta de dinero en la calle.
“Hay muy poca gente yendo porque no le alcanza la plata”, dijo Beigbeder, desmintiendo la idea de que el comercio local haya mejorado condiciones estructurales. “No es que acá bajaron impuestos o subieron sueldos. Falta plata”, insistió.
Y dejó una advertencia clara: “Paraguay es el elefante dormido. Mantiene los mismos impuestos de hace 20 años y cuando vuelva a haber plata, puede ser un problema fuerte”.

Expectativas por las fiestas, con el consumo golpeado
El empresario señaló que siempre hay expectativa por las ventas de fin de año, que suelen permitir a los comercios “sortear enero y febrero”, los meses más flacos de consumo. Sin embargo, reconoció que hoy el panorama es distinto: “El consumo está muy golpeado”.
Pese a ello, definió la actitud del sector como “esperanzada pero prudente”: las ventas de diciembre determinarán, en gran medida, cómo inicia 2026 para cientos de negocios.



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