El sur de Brasil fue escenario de una jornada trágica luego del paso de un ciclón extratropical que generó cuatro tornados y provocó siete muertes. El estado más golpeado fue Paraná, donde la ciudad de Rio Bonito do Iguaçu quedó prácticamente destruida.
Las autoridades confirmaron seis fallecidos en Paraná —cinco en Rio Bonito y uno en Guarapuava—, además de más de 700 personas heridas. En esa localidad de 15 mil habitantes, la mitad de las construcciones sufrió daños graves y más de mil vecinos debieron abandonar sus hogares.
En Santa Catarina (Brasil), tres tornados fueron registrados en Dionísio Cerqueira, Xanxerê y Faxinal dos Guedes, donde los vientos derribaron árboles, destrozaron techos y volcaron vehículos. Aunque no hubo víctimas, los daños materiales fueron significativos.

El estado de Rio Grande do Sul-Brasil también padeció los efectos del ciclón, con vientos de hasta 107 km/h en Porto Alegre, 260 mil usuarios sin energía eléctrica y numerosos árboles y postes caídos. En la localidad de Rolante, un joven de 26 años perdió la vida tras ser golpeado por un árbol.
El fenómeno, catalogado por meteorólogos como uno de los más severos del año, reaviva las alarmas sobre la creciente frecuencia de eventos extremos en el sur del continente, vinculados al cambio climático.




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