El presidente Javier Milei volvió a hacer gala de su optimismo económico al asegurar que “a los argentinos les van a salir los dólares por las orejas” gracias al rumbo de su gestión. En una extensa entrevista radial, el mandatario defendió su plan económico, reiteró su alianza con Estados Unidos e Israel, y cargó duramente contra el kirchnerismo, al que calificó como “la franquicia local del Socialismo del Siglo XXI”.
Sin embargo, sus declaraciones contrastaron con las palabras del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien en las últimas horas descartó la posibilidad de dolarizar la economía, una de las principales promesas de campaña de Milei. En diálogo con La Nación+, el funcionario fue tajante: “No vamos a salir del esquema de bandas y el tipo de cambio solo puede fluctuar dentro de esas bandas, así que, por definición, no puede haber devaluación”. Además, confirmó que “no hay esquema de convertibilidad ni de dolarización”.

Contradicciones dentro del Gobierno
La contradicción entre ambos discursos volvió a poner en el centro del debate las tensiones internas dentro del Gobierno respecto del rumbo económico. Mientras el Presidente insiste en un futuro de abundancia y en la inminente llegada de divisas por inversiones en minería, energía y el agro, Caputo transmite un mensaje de prudencia, enfocado en la estabilidad cambiaria y en mantener el control monetario.
“Con la minería, el oro, el litio, las tierras raras, el uranio, la energía nuclear, el petróleo, el gas y el campo, va a haber una avalancha de dólares”, dijo Milei con tono entusiasta. “Nos van a salir los dólares por las orejas”, insistió, al tiempo que aseguró que “la Argentina no va a tener problemas de liquidez” porque cuenta con el apoyo de Estados Unidos. Incluso señaló que si el mercado no acompaña, “el respaldo de Washington está garantizado”.
El mandatario, que viaja a Washington para reunirse con Donald Trump, aseguró que la relación con el exmandatario estadounidense “es estratégica” y que Argentina ha sido definida por la Casa Blanca como “un aliado en la región”. Además, ratificó que su administración “no se mueve un ápice del equilibrio fiscal” y que, incluso si el oficialismo pierde las elecciones del 26 de octubre, la política económica “no se va a modificar”.

Caputo enfría el discurso de Milei
No obstante, mientras Milei promete un futuro de abundancia, Caputo se esfuerza por desactivar expectativas irreales. “Sí, está descartada la dolarización”, afirmó categóricamente al ser consultado sobre la posibilidad de cambiar el régimen cambiario. El ministro intenta mostrar control y estabilidad ante los mercados, consciente de que las declaraciones presidenciales suelen generar movimientos en el dólar paralelo y en los bonos.
La diferencia de tono entre ambos refleja no solo una disparidad de criterios económicos, sino también una tensión comunicacional dentro del Gobierno. Milei apuesta por el impacto político de sus frases y busca mantener viva la épica libertaria de la campaña. Caputo, en cambio, enfrenta la tarea técnica de sostener la confianza de los inversores y evitar sobresaltos financieros.
Críticas y viejos enemigos
En medio de ese contraste, el presidente no escatimó críticas hacia sus opositores. Arremetió contra el kirchnerismo, al que acusó de “querer volver a la Unión Soviética de 1917”, y calificó a Cristina Fernández de Kirchner como “Miss Tobillera”, en referencia a su condena judicial. También cargó contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof, de quien dijo que tiene “una precaria formación económica” y que “no entiende el concepto de equilibrio fiscal”.

El discurso de Milei combina retórica política y optimismo económico, pero las afirmaciones de Caputo introducen un contraste difícil de ignorar. Mientras el Presidente proyecta un país repleto de dólares, su ministro de Economía aclara que el tipo de cambio seguirá regulado y que no habrá dolarización. El resultado es una doble narrativa: una de euforia y promesas futuras, y otra de cautela y administración diaria.
Dos voces, un mismo desafío
Para algunos analistas, esta divergencia podría generar incertidumbre en los mercados y confusión en los propios votantes. Las promesas de campaña de Milei, centradas en la dolarización y la eliminación del Banco Central, parecen cada vez más lejanas frente a la postura pragmática de Caputo. La economía argentina, mientras tanto, sigue a la espera de definiciones concretas.
Con el viaje presidencial a Washington en marcha y la campaña electoral en su tramo final, el desafío del Gobierno será alinear su discurso económico. Por ahora, Milei promete abundancia y Caputo modera las expectativas. Una dupla que, aunque complementaria en teoría, exhibe fisuras que podrían marcar el rumbo político y económico de los próximos meses.
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